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Sabemos de piel

Protegé tus manos de los productos de higiene y limpieza

Algunas medidas de higiene tales como el uso de alcohol en gel, detergentes abrasivos, lavandina, y otros productos de limpieza pueden producir un brote de dermatitis en tus manos o empeorar el cuadro de quienes la padecen de forma crónica. 

Repasemos algunos consejos que tenés que tener en cuenta para cumplir con las medidas de higiene sin dejar de lado el cuidado de tus manos y minimizar los síntomas de la dermatitis:

  • Usá guantes de goma: siempre que vayas a lavar los platos o manipular los productos de limpieza es muy importante que uses guantes para evitar el contacto con los mismos. Estos tienen ingredientes sumamente irritantes y es imprescindible que no entren en contacto directo con tu piel.
  • Evitá cambios de temperatura: los cambios de temperatura abruptos provocan deshidratación y la piel se puede descamar y agrietar. Para ello, te recomendamos bañarte y lavarte las manos con agua templada, ni muy fría ni muy caliente. Regulá la calefacción y protegelas al salir.
  • El alcohol en gel y otros sanitizantes resecan la piel y la irritan. Si estás en un lugar con acceso a agua corriente evitá su uso y elegí siempre el lavado de manos por sobre los mismos.
  • Usá un jabón que no irrite: el Jabón Aveno tiene componentes a base de avena natural con propiedades antisépticas para pieles sensibles, reactivas, deshidratadas, inflamadas o pruriginosas. Colabora en la limpieza y humectación de la piel, evitando la irritación de la misma y brindando un efecto calmante.
  • Aplicá una emulsión para mantener tu piel bien hidratada: la Emulsión Aveno es hidratante, protectora, humectante, emoliente, refrescante y antiséptica. Es recomendada para todas las pieles, incluso las más sensibles y reactivas, así como también aquellas secas, deshidratadas y atópicas; favoreciendo su hidratación diaria.

Por último, no olvides que el cuidado y control de tu piel es fundamental para que no se agriete y lastime. Esto no solo produce una sensación molesta, sino que puede ser la puerta de entrada de virus y bacterias.
Ante cualquier duda, consultá con tu dermatólogo.